Humildad en la gestión organizacional

Cuatro áreas de acción en las que un líder construye y fomenta la humildad en la gestión organizacional.

Autoconocimiento: el valor de la humildad

Humildad, una virtud poco practicada en la cultura occidental. En cambio, para la civilización oriental es uno de los pilares de convivencia y forma parte de la identidad.  

La humildad ha sido objeto de estudio de filósofos y teólogos, y es asunto de práctica por algunos pensadores. Por ejemplo, Gandhi: “Procura ser tan grande que todos quieran alcanzarte y tan humilde que todos quieran estar contigo”.

La humildad se define como “la virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades en obrar de acuerdo a este” (DLE).

La virtud de humildad se dimensiona en dos esferas de la vida: la intrapersonal y la interpersonal. El núcleo intrapersonal es el autoconocimiento. La persona humilde es consciente de su estado, de sus capacidades, fortalezas, debilidades, errores y éxitos. 

El eje de humildad interpersonal se centra en las relaciones con los demás.  Es entendida de tres formas: voluntad, comunicación y actitud.

Por lo tanto, la humildad se resume en las siguientes dimensiones: intrapersonal, que es el autoconocimiento, autoevaluación, respeto a sí mismo y mejora continua. La interpersonal tiene que ver con escuchar a otros, permitirse ser conocido y buscar consejos. 

Humildad en la gestión organizacional

En el entorno empresarial esta virtud es percibida como poco frecuente entre los líderes de organizaciones. 

En la teoría y práctica de la gestión, la humildad no ha sido reconocida como una virtud importante, probablemente porque no es fácil identificar su contribución en la toma de decisiones.

Muchas de las decisiones de un líder, CEO, gerente o ejecutivo se basan en virtudes como la justicia, la fuerza, la prudencia y la estabilidad, pero muy pocas pertenecen a las acciones de humildad.

Como vimos anteriormente, la humildad en la gestión de organizaciones se basa en las dimensiones de lo intrapersonal e interpersonal. Por ello, en Mindthy te presentamos cuatro áreas de acción en las que el líder juega un papel importante.

Autoconocimiento

La base de las decisiones de un líder humilde son la profundidad, la objetividad y la imparcialidad del autoconocimiento. Ello traerá como beneficio menores errores y mayor margen de éxito colectivo en la empresa.

Estabilidad del carácter 

La toma de decisiones es un proceso dinámico. Las decisiones tomadas en un momento en particular dejarán huella en los colaboradores, lo que se traduce como aprendizaje organizacional.

Capacidad de mejora

El líder humilde tendrá mayor capacidad de mejora constante debido a su voluntad de examinar sus fortalezas y debilidades. Una actitud de humildad mejorará el clima laboral.

Comportamiento prosocial y trabajo en equipo

El impacto que puede generar un líder humilde se manifestará en mejores relaciones interpersonales con sus superiores, colegas y colaboradores. La virtud de la humildad contribuye a la base moral de la empresa y se refleja en un liderazgo positivo.

El valor de la humildad en la gestión organizacional nos enseña la importancia de un enfoque directivo ético construido a través de la virtud. El compromiso de un líder humilde suma caracteres que definen el éxito de una organización. La autoconfianza y la humildad son claves de un buen liderazgo.

Fuente

Argandona, A. (s. f.) “Humility in Managment”. [PDF]. Consultado en 2021 en Gcapital.

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